Día 16 : Santiago - Negreira (22 km) (02-10-17). Camino a Finisterre-Muxia

 Camino día 1 hasta la mar, Camino a Finisterre-Muxia

Mi camino no tiene como meta final Santiago, por tercera vez me pongo en ruta a Finisterre. Por tercera vez dormí en el Seminario Mayor, en la Hospedería San Martín Pinario. Esta vez me tocó patio interior, una de las habitaciones interiores que no te dejan ver el exterior con vistas ámplias y bellas, la ciudad y sus tejados, calles a vista de pájaro, que se disfrutan desde las habitaciones exteriores. El amanecer, la mirada al este me brindó este contraluz con la silueta de una de las torres de seminario. 

Las habitaciones de oferta pública, muchas ocupadas por peregrinos, son individuales, son las "celdas" ocupadas desde sus inicios por los estudiantes del seminario, habitaciones austeras y prácticas que disponen de los servicios principales. Están muy solicitadas, por ello que en tiempo de demanda es necesario hacer reserva con algún día de adelanto.
El Seminario Mayor u Hospedería San Martín Pinario está frente la cara norte de la catedral, para acceder a la plaza del Obradoiro y a la calle que te saca de la ciudad rumbo al oeste destino a la mar.

Fachada del Parador Hostal Reyes Católicos y Rúa Das Hortas, entre Parador y Plaza del Obradoiro, que nos lleva fuera de la ciudad camino de la mar.
Las tres veces que he caminado por esta calle lo he hecho a igual horario, primeras horas del día cuando el sol aún no ha despuntado de los montes gallegos. Es ese horario cuando discurrimos por la rúa como hojas llevados por el agua, ciudadanos adormilados con destinos diferentes, muchos son adolescentes que inician los primeros caminos, son el contrapunto a los que nos dirigimos al final del mundo.
Camino con los cascos puestos, recibiendo información de los acontecimientos de Cataluña y reflexionando. Inaudito que los independentistas hayan cumplido su hoja de ruta mofándose de un gobierno de España y de todos los españoles, inaudito no tener en el gobierno gente capaz para solucionar políticamente un gran problema, inaudito que el gobierno caiga en la trampa de los otros.
Puente sobre el Rio Sarela, siempre le he visto como un arroyo pero que su cauce denota que hay momentos o circunstancias en los que llevaría caudal grande de agua. Estas aguas desembocarán pronto en el Sar y ya después esas crecidas aguas engordarán más el Ulla que muere en la mar.
Esa marca amarilla de flecha quebrada con la punta señalando la izda. y las letras de Finisterre coronándola, es propia de este lugar, miles de peregrinos la conservamos en nuestra memoria.
Pronto volvemos a sentirnos en nuestro terreno, tierra ocre aplastada por miles de pisadas bajo arcos que forman las ramos de los eucaliptos, robles y castaños.
Y... como la flecha amarilla permanente esta tienda de campaña, ropa colgada, botas en la entrada y bote junto cartel que solicita una ayuda. Siempre la he visto ahí, la primera vez, año 13, imaginaba dentro un peregrino que vive en el camino, después, septiembre del 16 en un indigente y hoy pensé en un "listo" que aprovecha esta vía internacional para vivir sin trabajar. 
Este gráfico de la web de Gronze nos ayuda a conocer el recorrido y su perfil, moderados dientes de sierra hasta llegar a la sierra de Mar de Ovellas donde tendremos que superar un desnivel de 200 m, hasta el punto más alto.

Unos 3 km después de salir de la Plaza de Obradoiro desde un claro del monte miramos hacia atrás para ver por última vez el perfil de la ciudad y torres de la catedral de Santiago. La salida del sol contribuye a crear un buen contraluz.
El perfil de la primera peregrina que vi en la salida continúa  protagonizando mi visión 30' después, entre los eucaliptos dominantes en estos montes gallegos de La Coruña. 
Son las 10 de la mañana, la luz de largas sombras es intensa, no solo da más fuerza a los colores naturales también a quienes caminamos entre ellos; se agradece ya en estas fechas otoñales.
Un descenso continuado por carretera comunitaria nos lleva al valle Rego dos Pasos, limitado en su cara occidental por una sierra donde se encuentra el Alto do Mar de Ovellas, por él hemos de pasar para cruzar al valle siguiente en nuestro camino a Negreira, así es Galicia.
En el valle, poco antes de comenzar la subida, en la acera derecha pasamos por un modesto establecimiento hostelero, "Parrillada o Cruceiro", donde hice un buen repostaje con tortilla y cerveza. Un lugar recomendado.
El Alto do Mar de Ovellas es la subida más fuerte de este camino de Santiago hasta la mar, bien sea en Finisterre o Muxia, 200 m de desnivel. El sendero de ascenso es ancho y compacto, bien protegido del calor por la espesura del arbolado autóctono y de eucalipto.
No es difícil encontrar la actividad de la tala del aucalipto, el árbol predominante en este provincia de La Coruña. Este árbol se introdujo en España por un misionero gallego en Australia, año 1860, que enviaba semillas a su familia de Tuy. Este árbol destaca por su rápida capacidad de crecimiento y producción de gran volumen de madera, es por lo que es rentable en su uso en la producción de papel.
El tiempo no puede ser mejor en octubre y en tierra de lluvia, mejor para caminar aunque no para el campo y la ciudad, la sequía es un problema que amenaza con tragedia.
La orografia es casi plana, pocas las ondulaciones, inclinación descendente al punto final de la etapa de hoy.
Pronto llego a Ponte Maceira, son unos 4 kms  desde el Alto do Mar. Este punto es de los más atractivos de esta vía post Santiago. 
Terminan los descensos en valle y por él discurre el agua, a veces son arroyos o pequeños ríos, otras veces son grandes  como el de esta ocasión o lugar, el Tambre. Muchas dificultades encontrarían los antiguos peregrinos para atravesar estos accidentes geográficos cuando no contaban con estos puentes.
Este de Ponte Maceira es bello, de hecho así se le conoce como "a Ponte Vella", tiene orígenes romanos, aunque su estructura actual es de origen medieval, siglos XIII-XIV, construido por los poderes de la Iglesia ante la necesidad de comunicar Santiago con las salidas marítimas, consta de cinco arcos de sillería y la bóveda del central, como se ve en la fotografía, es ojival.

Detalle de la piedra y sillería de uno de los arcos del puente.


De este puente y sus alrededores podían colgarse muchas fotografías.
Cruceiro a la salida del puente.
Esta foto la conocerán todos los caminantes de esta vía Finisterre o Muxia. Paso bajo la carretera, junto orilla del Tambre, una vía fresca que se agradece en tiempo de calor, no creo sea tanto en tiempo húmedo y de frio.
Siempre me he albergado en el Albergue San José. La primera vez, en el año 2013, me llamó la atención por ser diferente en diseño, modernidad y prestaciones. Más adelante, en la vía a la mar me refiero, pude comprobar que los albergues de esta vía eran más modernos y caros que los del Camino hasta Santiago.
El calzado estrenado en Granja de Moreruela, conserva huellas de la dureza del Camino.
 


Dia 17 : Negreira - Santa Mariña (22 km) 03-10-17. Camino a Finisterre-Muxia

Salida de Negreira a las 8 de la mañana. Se nota lo avanzado que está el otoño, a esta hora aún duerme el sol. 
Murallas del Pazo de Cotón, obligado pasar por aquí.

Como obligado es pasar junto este monumento en bronce y piedra dedicado al Emigrante. #emigrante.

Desgarradora imagen del hijo tomando al padre por el pantalón para que no marchara. En el otro plano, semblante de resignación y dolor de la madre que sostiene a otro hijo pequeño. Escenas habituales en la historia de un pueblo, el gallego, que las ha vivido durante años y siglos.
Inmediatamente a la salida de Negreira hay que cruzar puente sobre el rio Barcala, afluente del Tambre, y hay recomendación de desviarse por camino orilla del rio por zona boscosa. No lo hago, pero me deja duda y pienso que en la próxima ocasión.
Continuando por el camino oficial hay una respetable subida a Negreira, el pueblo viejo donde destaca su iglesia de San Xian o Julián, siglo XIII.

El perfil marca ascensión constante hasta superar más de 200 metros, pero esto es un una amplia distancia que no lo notan las piernas, aunque sí lo hace la vista.


Tranquila y placentera etapa. Silencio y paz en los diversos campos gallegos sembrados de productos para el autoconsumo y alimento de su ganadería.

Inevitables los tramos por carretera. Imagen gráfica de placer y tranquilidad en la figura del peregrino que me precede, y en los animales que pacen.
Grandes espacios abiertos, no es frecuente pero he aquí una bella excepción.

Estamos en Maroñas, muy cerca del destino mio de hoy, una pequeña aldea donde hay un modesto albergue privado de una familia aldeana que alterna la explotación del local con sus trabajos agrícolas y ganaderos. 
Les conocí en mi primer camino del año 13. Este mismo año del 17, en mayo, pasé por aquí después de terminar el Primitivo, pero me encontraba bien e hice la "machada" de continuar hasta O Logoso, 37 km. Recuerdo aquella primera vez, aquel año 13, llegando exhausto y la señora atendiéndome primero para que pudiera descansar, recuerdo aquella ducha reconfortante, el descanso en la litera hasta la hora de cenar y la cena con carne y huevos fritos. En esta ocasión de hoy no recuerdo lo que cené pero sí la mirada que me desviaba de vez en cuando mientras cenaba junto su acompañante.

Dia 18: Santa Mariña - Cee (32 km) 04-10-17. Camino a Finisterre-Muxia

 A las 07,15 h salgo del albergue.  Hay un tramo de unos 500 m. por carretera iluminada, pero finalizados estos hay que introducirse en campo a través donde el frontal es un elemento imprescindible.

Alli quedan las compañeras de las literas que durmieron junto a mi, una italiana que roncaba mucho y una joven gallega profesional de turismo que quiere conocer andando  lo que a los turistas enseña a través del micro del Bus y vivir experiencias con peregrinos que les sirva para comentar con sus clientes. Ella va a ir a Finisterre pero pasando por Muxia, el recorrido que hice en abril; yo acabaría en Muxia pasando por Finisterre, por esto que en último trayecto teníamos que cruzarnos, quedamos en  vernos.

Hay niebla. El sol quiere salir pero hay una pequeña niebla que fluye de la tierra y va a obstaculizar su luz. La mañana es fresca y hay que abrigarse. Más con la humedad.

El perfil de la etapa señala una pendiente algo fuerte de algo más de 100 m.  Es el Monte Aro.
El camino es por vías rurales que comunican las granjas aisladas.
Más sube el sol y más niebla hay. En el alto del Monte Aro hay un mirador, pero hoy poco o nada se puede ver.

En la bajada del monte se apreciaría el embalse de Fervenza, en un día claro destacaría y contrastaría el azul claro con el verde y ocre de los campos. 
Descendiendo, la fuerza del sol va ganando el pulso a la niebla.
La carretera de bajada pasa al lado del cementerio de Corzón, en medio del cual está el cruceiro. 
Ambos tienen que salir en todas las fotografías.
Ponte Olveira sobre el rio Xallas que trae las aguas del Embalse de Fervenza. Son las 09,46 h.
jeje, se cumple la historia, basada en realidad por lo que se ve, de la canción que canta "caracol, col, cool, saca los cuernos al sol". 
Estoy a 36 km de Finisterre.

Olveiroa es una población importante en este trayecto hasta la costa, creo que la más y dispone de infraestructura como restauración y albergues, por lo cual es muy considerada como final de etapa y muchos peregrinos así la consideran en la práctica. No obstante yo no la consideré así en mis tres viajes a Finisterre y Muxia, siempre he pasado de largo.
En uno de los albergues de la localidad han desplegado este mural-cuadro donde exponen los trayectos a las dos localidades de la costa a las que habitualmente nos dirigimos.
Se aprecia que un punto más allá de donde me encuentro, Olveiroa, está la bifurcación para ir a uno u otro destino, el recorrido y los perfiles de las etapas. Muy práctico para quien esté allí por primera vez y no disponga de información; el primer supuesto se dará cientos,  miles de veces cada año, pero lo segundo nunca, nadie llega hasta allí sin información y documentos.
Son 13 los km andados desde Santa Mariña, me quedan 19 hasta Cee.
El camino hasta siguiente localidad de O Logoso, casi 4 km. discurre por monte arbolado por pinos y artificiales aerogeneradores que son ya familiares en los montes altos y aireados.

El rio Xallas discurre por nuestro lado izdo. a unos considerables metros bajo los pies de los peregrinos. Dias claros y luminosos como el de hoy ofrecen panorámicas muy atractivas.
Se puede reconocer la presa del embalse Ponte Olveira.

El albergue O Logoso está situado en la entrada a la localidad, inevitable darte de cara con él. Quienes caminan bien, más de 35 km por etapa, parten de Negreira y quieren ir a Muxia, se alojan aquí. Habrían hecho 37 km desde  aquella localidad y les restaría 30 hasta ésta última. Esto es lo que hice yo en septiembre del 16 cuando vine por el Primitivo. Recuerdo que llegué cansado, tarde y me tocó dormir en litera de arriba, pocas veces lo he hecho.
A 1 km de O Logoso se encuentra la localidad de Hospital, toma este nombre de que en el espacio de ese edificio de la izda., hoy de información del Camino, hubo en la edad Media un hospital para peregrinos.
Unos 400 m más allá aparece esta bien cuidada rotonda donde han tallado el nombre del municipio en el seto vegetal central, Dumbría.
Allí está el punto bifurcación de la senda hasta la mar. A la izda. a Finisterre, a la dcha. a Muxia.
Punto este donde llegado a él ya casi todos habrán antes decidido hacia donde partir. Este era mi tercera vez que llegaba andando a él y sabía hacia donde dirigirme, hacia la izda. Fue en mi segundo caminar por aquí cuando me desvié a Muxia.
Después de caminar medio km por arcén de carretera hay que desviarse a la dcha. y meterse campo a través por esta espaciosa y abierta senda, antes de introducirte en bosque de eucaliptos y pinos que ya no abandonas hasta bajar a Cee, con la vista de la mar delante.
El cruceiro es el punto de entrada a ese bosque. 
Eran las 12,03 h cuando estaba en la rotonda bifurcación; son ahora las 12,33 horas.

Este "viaje" por el bosque es entretenido, es una pequeña montaña rusa por sendero ancho y compacto. En el dia de hoy, muy agradable por la temperatura y tiempo. En contraposición, el recuerdo de mi primer travesía por aquí en el año 2013, día gris , bajo la lluvia y envuelto en una capa verde. 
Pasan dos horas cuando llego a ver la mar. Son las 14,27 h.
Esta dos horas, más de 10 km de recorrido, es un tiempo que se hace pequeño y que se vive con ilusión porque es el final de la tierra y la proximidad del mar, de la mar. 
Esta aparece entre el arbolado de pinos y la niebla frecuente en esta zona del litoral costero, produce una sensación nueva no solo física por los olores novedosos y la humedad de la brisa, también emocional por el significado de llegar, estar llegando al escenario final.
Todo la etapa ha discurrido por terreno en el nivel de 300 m, casi plano. Pero aquí termina, se acaba y aparece la Ría de Corcubión en su nivel 0, el encuentro es brusco  y salvar ese desnivel en pocos metros resulta agresivo para las rodillas y abductores. Subirle también resultaría muy duro, pero serían otros componentes los que sufrirían.
El  albergue O'Bordon aparece inmediatamente que desciendes del monte y tocas pueblo, un cartel te indica que está a la izda. a tan solo 50 m. En él dormí la primera vez, allá por septiembre-Octubre de 2013. Está bien, no tiene nada extraordinario, el propietario tiene o tenía el hábito de fotografiar a todos los que voluntariamente aceptaran, con el fin de disponer de álbum fotográfico de todos los peregrinos que pasaban por allí. En el 13 me hizo fotografia, en este año se lo recordé, buscó la foto pero no la encontró. Este año ya no le ví hacer fotos a nadie, tendría el álbum muy ocupado.
El albergue es espacioso, dispone de baños amplios y diferentes para mujeres y hombres. Salíamos los dos en el mismo momento de cada baño, nos miramos y sonreímos, es lo mínimamente habitual en ocasiones iguales, traté de recordar donde la había visto antes, fue en el albergue de Santa Mariña, la otra noche, ella cenaba con su marido en una de las escasas mesas que hay; al acostarnos, el albergue es pequeño, una casa familiar de campo reconvertida, coincidimos en el baño común limpiándonos los dientes. Habría, supongo, el educado saludo de "hola" o "adios", en inglés, porque su fisonomía no equivocaba fuera de igual nacionalidad que la mía.
Como la primera vez, bajé a Corcubión a dar una vuelta por la villa marinera. Estaba a dos días de terminar este viaje.